domingo, 18 de diciembre de 2011

Por qué yo que soy tan...


Hace años, diría siglos pero muchos de ustedes quizás no crean en vidas remotas o pasadas que es parecido pero no es lo mismo, que escucho lamentos de mujeres formulados como pregunta retórica comparativa del tipo: “¿Por qué vos que sos tan YY estás con XX, y yo que soy tan ZZ estoy sola?” a la cual, por ser rétorica, si atinás a ofrecer una respuesta, una conjetura, o maleducadamente, otra pregunta, te ligás un sopapo linguístico.

Porque en realidad no quieren la respuesta. Quieren seguir llorando, como Andrea del Boca en Estrellita Mía (casi me da ganas de decirles que encontré una especie de doble sin querer ayer un video en Youtube, no voy a decir el nombre, pero la boquita le temblaba igual con el gesto de desamparada-indignada-honesta-triste).

Así es que me decidí a publicar ésta información preciosa para el bien de la comunidad toda. De paso me desahogo, que no hay nada peor que respuestas atragantadas.

¡Y se va la primera!

“¿Por qué vos que sos tan simple te casaste y yo, que soy super entusiasta, llena de sorpresas y de ganas de aventura, estoy sola?”

Antes que nada, nobleza obliga, tengo que revelarles una verdad vieja como el agua: los hombres aman las cosas simples.

No es necesario ser Mata Hari para descubrir esto, bastaría tener un hermano, un hijo, un padre, algo, y observarlo un poco, un día. El hombre quiere comer bien, tener sexo de vez en cuando, y que se le diga clarito lo que tiene que hacer o no hacer, y que se le respeten sus espacios de recreación.

“SUPER ENTUSIASTA” por ejemplo ya rompe las pelotas perdonando el francesismo.

Super entusiasta y aventurera, en la cabeza de un hombre, es una que no lo deja vivir, que si está mirando el partido le pregunta qué le pasa, en qué está pensando, le muestra la guía turística de Kenia para ir a correr en medio de las cebras porque está demostrado que los tigres, como no sos cebra, no te comen, pero es re adrenalítico igual. Una que el domingo, mientras él todavía metaboliza la resaca del sábado, lo lleva de sorpresa a un puente re copado acá cerca donde sus amigos hacen bungee jumping, y cosas por el estilo.

Mujer que te lamentas: Para todo esto ya tiene el amigo de la secundaria, rebelde, que si hubiera estudiado sería un informático pero como no le importa se hizo hacker.

“¿Por qué vos, que la has compartido generosamente, te casaste, y yo, que sólo la comparto si somos novios novios y no antes de unos meses, y sólo si estoy segura que nos amamos, y en total a 34 años he tenido solo 2 novios novios, estoy sola?”

En realidad se responde sola. Pero ampliamos, porque evidentemente no es tan evidente. El hombre medio argentino quiere que “te hagas” la virgen, no que lo seas. Por arriba del hombre medio están los que no tienen el mas mínimo interés en saber ni mucho menos contabilizar con quien estuviste (digo por arriba porque personalmente quien suscribe los considera mas evolucionados) y los que están por abajo y de verdad las quieren vírgenes no llegan a completar un fútbol 5.

Con éste comportamiento estás sólo limitando catastróficamente tu testeo en pos del mejor candidato, y cuando digo mejor, me refiero al que te haga más feliz.

Mujer que te lamentas: ese perfil corresponde a la hermana o a la madre que un hombre sueña, no a su mujer.

¿Por qué yo, que vivo a empanadas y cerveza, me mantengo sola, arreglo enchufes, destapo vinos, hago asados y cambio la rueda del auto, lijo y revoco, estoy sola, y vos, que te la pasas criando hijos, cocinando al medio día y a la noche, te hacés la que no sabés hacer las cosas para que te las hagan y ganás una miseria en tu part-time estás casada?

Empiezo por el final, mujer que te lamentas: tu perfil corresponde a “la gauchita” y podrías ser su mejor amigo.

Y no me mal entiendas, está muy bien que sepas hacer todo eso, es fantástico y lo digo sin sarcasmo. También a él le encanta que lo sepas hacer. Pero cuando lo tengas cerca, entrá en el juego, es un juego de roles, donde puede ser que a él le encante salvarte, decirte que te quedes tranquila, que superará todo el olvido de la caja de herramientas en lo de mi viejo, y cambiará la rueda si es necesario con los dientes. Sentate ahí en el cordón o en la banquina a mirarlo y tenerle las tuercas.

¿Te suena antiguo?: hay cosas que no envejecen.

Al final, si lo pensás, todos buscamos lo mismo en la vida: un lugar donde nos quieran, nos cocinen algo rico, nos sonrían, y nos hagan sentir importantes, que para competir y sentirse frustrados y para nada indispensables ya está el mundo.

¿Por qué vos tan silenciosa estás casada y yo, que soy una persona con la que se puede hablar de todo, de política, de filosofía, de cultura, ¡hasta de futbol!, que además soy ocurrente y graciosa, estoy sola?

Ya “hablar” es un verbo que, en general, al genero masculino le genera urticaria. “Hablar de todo”, puede también causarle yagas purulentas. A un hombre le basta que llegado el caso verdaderamente necesario de hablar de “algo” no digas una barrabasada, o que tires un chiste sutil. Uno.

Me dirás que hay hombres a los que les encanta hablar de múltiples cosas. Puede ser, pero son pocos (y de esos pocos una gran parte no es heterosexual). Y además, a ese tipo de hombres generalmente les gusta tener alguien que los escuche, no que hable cuanto él (ej: políticos y sacerdotes). Además los momentos para hablar en la vida cotidiana son cada vez más reducidos, y si por educación se dispone a escucharte después de un tiempo, te va a decir: “vos hablá, que yo cierro los ojos pero te escucho” y entrará en modalidad OFF en pocos segundos, de lo cuál te darás cuenta enseguida por la emisión de sonoros ronquidos.

Y no te enojes conmigo, yo estoy de tu parte, y también de la de ellos, estoy de la parte del amor sin exagerados pedidos de renuncia. Un reproche frecuente de las mujeres hacia los hombres es el “yo dejé todo por vos, y ahora esto”. La solución es simple, y ya la conocés, no hay nada que dejar, a lo sumo negociar, andá, corré, recuperá tus amigas, tus hobbies, tus salidas, tus clases de yoga, tus leídas de libros en las noches invierno tapada hasta la nariz, tu carcajada, tus películas favoritas, tus opiniones; cocinale algo rico cuando vuelve, no te cargues de un rol de hombre, dejalo hacer sus cosas, hacelo sentir importante por eso. Recordá que solo un hombre feliz será capaz de darte felicidad. Este es mi deseo de navidad para todos: PAZ y AMOR a lo Cronopia.

martes, 29 de noviembre de 2011

Las Tortas

De todos los rituales sociales hay uno que se destaca por varias razones. Una es mantenerse inmutable en el tiempo y otro es su sinfín de momentos incómodos para propios y extraños por ese afán de mantener una tradición que nadie osa en romper para no recibir la peor de las maldiciones de mala suerte y fatalidad.

No precisamente es el del cumpleaños en sí, sino más específicamente el de la torta. Esa que las mujeres miran con deseo y los hombres de reojo, esa que hay que cortar.

Hace unos años atrás fui invitado a un cumpleaños una prima de mis primos, un compromiso que lamentablemente no pude eludir por razones que explicaré en otro momento.

Seguramente la madrina, en busca de reconocimiento fugaz, se pasó la tarde entera, embebiendo el bizcocuelo en almíbar, untándolo en dulce de leche, batiendo la crema, cortando las frutillas, decorando esa obcena obra de arte de la gastronomía casera.

Después de haber bebido y comido exageradamente, amagué para irme porque tenía un compromiso un poco menos totrurador y más placentero como un fútbol 5 con amigos. Craso error.

- "¿Cómo que te vas? ¿No ves que todavía no cortamos la torta?" - exultante la madrina -
- "Ah, estem ... bueno me quedo un ratito más".

Lo que la madrina no tenía en cuenta es que yo ya había dedicido irme, y ella me estaba reteniendo, ¿treinta minutos? ¿cuarenta y cinco más quizas? Chau fútbol, hola estigma eterno por faltador sin aviso y a último momento.

Y comienza el ritual.

- "Mari, traé la vela"
- "Nos olvidamos de comprarla, vamos a usar esta común nomás, ¡vení Santino vamos a soplar la velita!"

Santino es un sobrino, el mas chiquito, de 3 años que adora el ritual, obviamente no era de él el cumpleaños pero es SU momento.

Después de haber escupido un rato el decorado de la torta, el nene está satisfecho y cantan todos el feliz cumpleaños que, al son del payaso Plin Plin, ridiculizó a la cumpleañera que no supo que cara poner (aunque ahora se estila cantar y aplaudirse a sí mismo, al alter ego, al super yo y al ello).

- "Uy, no pediste los tres deseos..." 
- "Cierto, los tres deseos, se me ocurren dos, y bueno, el tercero es que River vuelva rápido, ya fue" - piensa la prima futbolera - .

La madrina preguntó si los invitados querían platito y cuchara o "la comen así nomás" en una servilleta de papel. Asunto que a veces, sale bien y algún copado dice "dale así nomás" pero lo cierto es que a nadie le gusta ensuciarse las manos y la cara comiendo como en un campamento boy scout quedando bollos de papel y torta por el piso.

También es cierto que después de haber comido todo tipo de saladeces, gaseosas, cerveza, vino, champagne, etc., uno no quiere incluir 1200 calorías al momento, pero lo tiene que hacer, madrina estuvo TODA LA TARDE TRABAJANDO.

Las tortas de cumpleaños me empalagan y me cuesta terminarlas, pero siempre lo termino haciendo de compromiso. Ahora sólo me queda remarla en dulce de leche y crema con mis amigos, que jamás me perdonarán semejante traición, dejarlos por una torta de cumpleaños.

@Piojor


miércoles, 9 de noviembre de 2011

De las vicisitudes del locatario y otros cuentos



“¡Lo decidí! ¡Me mudo sola!”
Era lo único que repetía en mi mente una y otra vez. Un día se me instaló la idea de doblar los barrotes de la dependencia, y no pude esperar: Me largué la caza de una nueva casa. (¿No es cómico acaso que si decimos “la casa de una nueva caza” también tenga sentido, si nos queremos referir al dos ambientes donde vive el chongo que me levanté el sábado pasado en el bar de turno? Cósmico. Mágico. El equilibrio del universo.)

La cuestión es que me dí manija, y en un par de días ya tenía en vista dos lindos departamentitos. Después de descartar el aguantadero de traficantes de monitos africanos carteristas, me decidí por el otro. Ya pudiendo oler mi independencia pensaba: “Se terminan  los Dónde estabas? Con quién te vas? A qué hora volvés? Bajá los pies de la mesa! De quién son esas drogas?” Y sus etcéteras”.

Pero no todo es color de rosas, le decía Ken a Barbie, luego de pinchar una cubierta mientras paseaban una tarde en convertible.

A esta altura todavía estaba rozagante de alegría, fuerte como un roble, sin nada que me doblegue. (Nada me triplegaba, mirá lo que te digo!). Ni los dos meses de comisión que me afanó magistral y elegantemente la inmobiliaria, ni el mes de garantía que me sacudió el dueño (¿Pensará que voy a dedicarme a dibujar en las paredes? Venderle todos los apliques de luz? Subalquilarle el balcón a un par de okupas ex  presidiarios?... Ojo, por ahí ahora que soy oficialmente pobre, tenga que hacerlo: “Lo hago por mis hijos”, decía Nazarena). 

Y yo ahí, firme como cola tras sesión de electrodos. Haciéndole frente a los 2500 informes que pidieron de mi y mis garantes al Veraz,  la CIA, al FBI, y al Inspector Gadget. Soportando estoica e imperturbable, digna de medalla al temple, las ruines técnicas psicológicas del comercial de la inmobiliaria, las cuales perseguían el claro objetivo de quebrar mi compostura para conseguir su comisión, Monstruo!.

Todavía puedo escucharlo diciéndome, manipulado por quién sino por Lucifer, “Yo que vos… Señaría, no se… Esto te lo digo off the record (aguanta la bocha, 007)… pero hay una parejita interesada” (yo, confundida, sin poder dejar de pensar en la “parejita” ¿Serán enanos? Gnomos? Jockeys? Liliputenses?).

Por fin firmé, tras sortear un pequeño mal entendido sobre una información que se filtró, relacionada a unas deudillas de juego, y me dieron las llaves. Sonreí con cara de locataria, ignorando el futuro. Me sentí madura como pelón machucado, libre como taxi a fin de mes, liviana como un agua saborizada, fresca como un desodorante con extracto de aloe vera (Neruda llora de emoción en 3, 2, …).

Partí desde la casa que en tiempos más simples fue mi hogar. Me despedí de mis viejos con abrazo, lagrimón y gracias por todo, como si fuera a combatir en la franja de Gaza (Yo con una franja de gasa me hago alto pañuelo) Un rato después llegué  a mi nuevo búnker.

Y ahí estoy yo, recién mudada, subiendo 6 pisos por escalera a oscuras (aprovechando porque eso de pagarme el gym quedo atrás), con mi vida metida en una caja de cartón, unos cubiertos viejos  y un repasador que le afané a mi vieja (Como si fuera a volver a comer alguna vez, inocente palomita llena de germencitos y enfermedades) .

 El primer día me encontré ahí adentro, en ese monoambiente vacío, tendiente al eco, y lleno de agujeritos que alguna vez supieron ser clavos en la pared, pero todavía me pareció que era motivo de festejo. Con un tono entre feliz y un tanto presumido, como refregando mi autorrealización, invité a los de siempre, para “estrenar el depto” (lo cual es paradójico, porque el edificio tiene 40 años).

Antes de que llegue el grupete, fui hasta el baño a "pegarme" una duchita. Nunca mejor dicho. Me pegué el palo de mi vida tratando de entrar en el recinto de 2x2 que aspira, sin éxito, a ser una bañera. (Expresión que en este caso estaría errada porque una ducha de 2x2 sería bastante espaciosa. Y cuadrada. Para que vean que se de geometría).

No sé cómo pasó, pero de un momento a otro me estaba bañándo enfrente del inodoro (“Exprimimos cada metro cuadrado”, era el slogan de la compañía constructora de 1970), y no pude evitar pensar en los baños de inmersión con sales aromáticas  que solía disfrutar en mi casa. Porque sí, mi anterior hogar va a pasar a ser “la casa de mis viejos” en un par de años recién.

En un arrebato de optimismo encontré el modesto espacio del baño muy íntimo y acogedor. Sí…Igual de acogedoras que las canillas de ducha a alturas poco recomendables, combinadas con resbalones inoportunos. En unos días les cuento.

Prosiguiendo, llegaron los distinguidos invitados. El Rata, su novia darkie con la hermana, y el gordo Jorge, que también vino a festejar que consiguió laburo de cadete en una mensajería. “Che,  no te jode, no? Te deje la moto en el palier…” (Es que el gordo es un motoquero de colegio privado) “Pierde un poco de aceite pero le puse un diario abajo. Todo piola no?”, listo, ya me había comprado el primer quilombo con la vejeta del 8vo B. “Sobreviviré” le respondí permisiva, y agarré la única birra que trajeron entre los cuatro.

Bien helada! Menos mal porque no tengo heladera!” Dije, y risas varias se sucedieron. Recapacité al acordarme que me  iba a encajetar con 42 cuotas en Garbarino  y no me iban a quedar muchas ganas de hacer chistes. O de congelar cosas. (No entiendo porque las NO FROST son más caras, si no traen Frost!).

Que no tenga ni un mísero destapador no importa, porque el Rata abre las birras con los dientes (le duele pero tiene que mantener el apodo), que no tenga sillas es hasta casi divertido porque el sentarte en el piso me hace sentir medio hippona (no, no te da hipo), pero permitirles fumar adentro, no. Boludeces no. Ya no más.

Cuando tenés un monoambiente se te llena de humo la cocina, el dormitorio y el living. Que es todo lo mismo, se entiende, no? En diez minutos estábamos los cinco inmersos en una nube tanteando las paredes para encontrar la ventana.

Cuando logramos salir al balcón, nos tropezamos todos con las 15 macetitas con jazmines, gladiolos y potus que le compré al del puestito de en frente.  ¿Qué quería hacer? ¿un jardín de invierno? “Cosas de mi vieja”, dije para zafar. Nadie me  creyó, pero todos me siguieron la corriente, y el momento incómodo pasó.

Después, el horror. Ya en el balcón, (cuya orientación da a un patio interno, no podía ser de otra forma) visualicé,  a 5 metros de distancia, la ventana del dormitorio de los vecinos, con la luz prendida. Sexagenarios y atrevidos, ellos. Cuando alcancé a distinguir lo que estaban haciendo, decidí comprar cortinas. Y juré sobre la tumba de la mama de Bambi, que nunca jamás, pase lo que pase, volvería a asomarme. (Era eso o sacarme los globos oculares con una cuchara de helado, que tampoco tengo).

Después de varios minutos logramos apartar la vista (la escena era un tanto hipnótica). Sin embargo el gordo Jorge seguía llorando,  todo muy fuerte.
Al rato se terminaron  yendo todos a un bar. Ellos. Yo me quedé guardada porque no tengo un mango y no me gusta pedir prestado. (Temo que me voy a tener que ir acostumbrando) Sin mucho que hacer, decidí irme a dormir. Después de todo, me merecía un descanso, un sueño reparador. Y fue ahí cuando empezó la loca con TOC de arriba a mover los muebles. 

Básicamente, la primer semana fue un ir y venir de bandas magnéticas y tarjeteadas. Vendí mi alma al banco, para “comprarme” el sommier y un par de pequeñeces que me gustaron en el bazar, pero que nadie sabe bien para que sirven. (A continuación una pequeña guía: Sacacorchos, saca los corchos. Pelapapas: Pela las papas. Escurreplatos: Escurre los platos. Servilletas: Sirve las lletas.).

La segunda semana ya la arranqué mas vapuleada porque tuve que pagar las expensas (el tercer invento argentino más redituable después del dulce de leche y el colectivo, antes del subsidio). Buscando una actividad libre y gratuita, decidí ir a dar una vuelta para despejarme. Al salir a la calle, sorprendida, ví a un hombre metido dentro de un mameluco, que deja poco a la imaginación. Al parecer estaba muy ocupado desterrando de la vereda una hoja seca de árbol. La interminable lucha se prolonga porque el oso en jardinerito beige está utilizando solamente la técnica del chorro de la manguera. “Disculpe, Señor Portero”… lo interrumpí. “ENCARGADO, piba.” Me dijo, mientras me destruía con la mirada (ese debe ser el otro método que aplica con la hoja).

Claramente no era momento para comentarle que se tapó el baño, se me rompió un caño y que tenía la cocina, el dormitorio, y el living inundados (que todavía es todo en uno), así que seguí viaje.

En la esquina me crucé con el flaco del 5to D, y atiné a saludarlo. Me miró sin ver, no me reconoce. Soy LA NUEVA. Me sentí sola en el mundo. Y además no tengo cable.

Hundida hasta el cuello en el mar agitado de mis pensamientos, me acordé que tenía que ajustar unos estantes antes de que, a juzgar por mi suerte, se me cayeran en la cabeza. Entré a la ferretería de mi nuevo barrio, “El tornillo loco”. (Debe ser del mismo dueño de la verdulería  del barrio “la espinaca loca”, la fiambrería “el salchichón primavera loco”, y  la granja “la milanesa de pollo loca”… Que gente extraña.).

En un rapto de orgullo y con el poco amor propio que me quedaba, me hice la Mc Giver. “Necesito un destornillador Phillips, sí,  de la estrellita es, por si no se ubica”. El ferretero me vendió lo solicitado, y me engrampó uno más porque “uno es destornillador y el otro tornillador, mami". Cuando me di cuenta de la estafa, rompí en llanto (en realidad el Barney color caqui me lo hizo notar entre risas burlonas). 

Con la autoestima arrastrada cual barrilete sin viento, pisoteada como volante de arreglo de celulares repartido en peatonal, decidí terminar por un rato con la vida de adulto (Y pensar que antes tenía la idea de que eso se trataba de ver películas condicionadas). Me tomé el colectivo con las monedas contadas hasta mi viejo hogar, y ya harta de los deliverys, le pedí a mi vieja que me cocine ravioles: “Esto no es un hotel, querida...”.

Y yo que  pensaba que esa frase me hacía enojar! Emocionada, la abracé, y le dije: “Toma, Má, te traje algo”. Ella, con los ojos vidriosos y un nudo en la garganta, me responde: “Ay! Un regalito! Te acordaste de mi cumple!”.

Traté de manotearle la bolsa para que no la abra, apelando a las técnicas distractivas más potentes (Cuidado! Atrás tuyo!) pero ya es tarde. Ella ya había reconocido mis medias sucias. Me dio un beso y prendió el lavarropas (lava las ropas).

@demuza

lunes, 31 de octubre de 2011

Disney perdió la cadena de frío



Mi vida era plena, yo era feliz con mi trabajo de escritor freesbie, digo freelance. Los fans de Wikiargentos no paraban de invitarme a sus eventos del Facebook. Además, tenía un cosito de metal con pelotitas que se movían en el escritorio, y una taza con mi nombre. Mis vecinos sacaban fotos mientras yo me bronceaba en mi balcón, y las vendían por miles a revistas del corazón (La revista de la fundación Favaloro, entre otras). Mis amigos veían en mí a un ejemplo, y mis conocidos me invitaban a jugar al frontón. Pero hace unos meses, mi superficial existencia dio un vuelco. De la cresta de la ola del éxito, me revolqué hasta la orilla de la depresión mas profunda, raspándome la panza roja por el sol con la arena del fracaso.


Sé que para ustedes también habrá sido duro el que los abandone, como volver a aprender a caminar  solos. Mas no es hasta el día de hoy que puedo poner en palabras esta dolorosa experiencia.

Todo comenzó un domingo lluvioso, cuando, ya aburrido de espiar por la ventana a los desgraciados transeúntes que se resbalaban por culpa del exceso de cera en las veredas de en frente, me decidí a ponerle fin a la tortuga. Digo tortura (no, no maté a Manuelita) y me fui hasta el Blockbuster a alquilarme algo.

Deberían haber visto mi cara de horror (no, no es que vi una de miedo, mucho peor), al descubrir que el local, mi templo, mi lugar en el mundo, mi rincón de luz, (chufa chufa cha), se había fundido. Golpeé las puertas como un loco, cual compradora compulsiva que llega tarde al último día de rebajas en el shopping, pero nadie contestó. Nadie salió a informarme sobre los estrenos de la semana, nadie me ofreció acompañar mi película con palomitas de maíz, (decí pochoclo), nadie me tocó educadamente el hombro para que le mostrara mi mochila antes de salir rápida y sospechosamente sin comprar nada, nadie me consultó qué pasaba con la película que había alquilado dos semanas atrás y no había devuelto. 

Cuántos recuerdos.

Todavía llovía y yo, en un mar de lágrimas (en realidad esa calle se inunda pero así queda más sentido,mas poético), caminaba sin rumbo. Rumbo, mi perro, que cuando llueve no lo sacás del sillón ni con la orden de un juez. Y de pronto lo ví. Arrimado a la pared debajo de un toldito verde musgo, estaba él. Milton, mi fletero amigo, había encontrado una nueva changa. ¿Su real vocación quizás? Quién sabe.
La cosa es que ahí esperaba a que amaine el Miltito, con su manta, y sus devedés piratas. Brillaban las bolsitas de nylon, y dentro, los estrenos más taquilleros, las clásicas, las románticas, las de risa (está hablando deeee...), las de acción. Todas estaban allí. Cada una con su respectiva portada impresa en escala de grises.

Me emocioné y perdí los estribos. Lo abracé y le dije que me llevaba 3 por 20. Una de las elegidas fue del género StalloneSchwarzeneggerVanDammero, otra del género triple P (PeliParaPensar), y otra del género animado (no, no son pelis dicharacheras, están hechas con la compu, gilastrunes). Y ojo, que yo soy muy maduro. El público principal de esta tercer categoría de filmes no son los locos bajitos (estoy hablando de los niños, no de LOS GROSSOS). Sino que la mayoría de las veces están plagadas de chistes con doble sentido. Los chistes son tan complejos que cuando voy al cine a verlas, y algo gracioso pasa, me dan ganas de pelearme con los nenes que se ríen a carcajadas porque sé que no están entendiendo cuál es el chiste real. Presumidos. ¿Qué se traerán entre manos? Además estas pelis tienen un gran guión, manteniendo a los adultos atentos y divertidos. Es por ello que invertí en una de este estilo.

Prosigo. Ya en la comodidad de mi hogar, llegué a la conclusión de que la seleccionada para un domingo de lluvia, sería sin dudas la tercera. El ritual anterior al apretamiento del control remoto sobre el botón Play, es sagrado. Preparé con ansiedad los refrigerios a ingerir durante el film, bajé las persianas para evitar resplandores molestos, moví perro, sillón y puff hasta que quedaron en el ángulo perfecto a la pantalla. Me clavé un ibuprofeno porque “me tiró".

Por último me dispuse a preparar el aparatejo reproductor de DVD, el cual se encontraba guardado en una caja depositada en el estante más alto de la casa. Luego de los estornudos que provocó el polvo acumulado de ese rincón, el paso siguiente era conectar el cablerío. Odisea. 33 agujeritos detrás de la TV, 46 agujeritos detrás del DVD. Y sólo un cable con 3 cabezales de cada lado…

¿Pero que iba a hacer yo? ¿Desesperarme? ¿Esperarme?¿ Llamar a mi hermano que es ingeniero? No
señores! Yo soy un hueso duro de roer. (En realidad de hueso tengo poco, soy más bien de los rellenitos).
Pero en fin. La solución, frente a mis ojos. Eureka! Cada cabezal corresponde a un color! (Lo hubiera
resuelto en un santiamén si Diosito no me hubiera hecho daltónico. Un jodido, sí…)

Persevera y triunfarás decía mi madre (que luego de varios intentos fallidos terminó de hacerme mierda
la PC, por eso la única opción era mirar un DVD). Esa fuerza interior me ayudó en el embrollo, y 30
minutos después me encontraba yo frente a mi LCD súperduper (me faltan 79 cuotas vamoooooooos!),
con un paquete de papas fritas, una cocucha efervescente y refrescante, y chocolates varios, próximo a
disfrutar de un titulo prometedor:

“Las aventuras del pequeño Timmy”

¡Esta gana los Oscar! Dije… y empezó… Pa papa paaaaaaaaammmm (bueno, póngale un poco de
imaginación…)

La película transcurre en el colorido poblado del pequeño Timmy, un chico lleno de pecas, bueno y educado al que sus padres quieren y cuidan mucho. La pantalla chorreaba dulzura y alegría (Ah!, no son
los chocolates, Uh! Manche el sillón). Todo muy emotivo.

Yo me sentía contento y un tanto nostálgico, tanto que había decidido que más tarde llamaría a mi madre para perdonarla por el incidente del virus en mi PC, después de que ella abriera su correo para mostrarme un PPT diviiiiino que le había mandado la tía Martita. (Debería existir una licencia para manejar computadoras; se evitarían unas cuantas peleas familiares)

En fin, en la peli todos seguían cantando y bailando y siendo felices, y hablando con los animalitos del
bosque. Pero de pronto, algo pasó. Enfermos del corazón, por favor no prosigan con la lectura (Ya el
bolsillo no me aguanta para otro juicio).

En la escena, aparece la villana de la historia para arruinarme la tarde. Después, en esta parte, como que perdí el hilo, porque me entusiasmé con el chocolate, pero parece que ésta, que al principio se hace la mosquita muerta, les tira un gualicho a los papás de Timmy y los convierte en babosas. (Aclaración para los que viven en departamento: Las babosas son los homeless de los caracoles)

Es Timmy quien tiene que cruzar una profunda fosa plagada de cocodrilos para encontrar el antídoto antibabosil para sus progenitores.

Lo que sucede a continuación, me marcará para siempre. Cuando el pequeño Timmy está por llegar al otro extremo del endeble puente, su blanco y pequeño piecito se resbala, y Timmy cae a la macabra fosa. Se fractura su piernecilla en tres partes, y, en un solo grito de dolor, pronuncia el nombre de sus padres-babosa, seguido de un “los cuidaré desde el cielo”. Los cocodrilos lo engullen de dos bocados a él y al conejito blanco del bosque, amigo de Timmy, después de hacerle algo horrible a este último con su zanahoria. Los papás de Timmy, al enterarse de la tragedia, deciden terminar con su vida de babosa zambulléndose en un tarro de sal fina. La bruja malvada festeja haciendo un asado en unas parrillas que había en el bosque, y provoca adrede un incendio. El bosque, que resulto ser un parque nacional, prende en llamas con los animalitos dentro (la mayoría ponys de colores y ardillitas) FIN.

Quedé petrificado frente a la pantalla. Hace diez sesiones de terapia que vengo tratando de hablar de
esto, pero me quiebro. Solo puedo decirles que ya no volví a ser el mismo.

Juntemos firmas para que Disney cambie el staff de desalmados, perversos y retorcidos guionistas. Total
sin laburo no se van a quedar, pueden trabajar de asesinos en serie…

Y ustedes, padres y madres, pongan más atención en lo que ven sus retoños. La tele está llena brujas y
brujos malvados que andan haciendo cagadas por ahí.

Eternamente suyo,

Mr. X.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Chespirito es una apología a la droga

Innumerables pruebas hemos recabado en Wikiargentos, con nuestro tercer ojo que todo lo ve dimos el puntapié para una serie de ollas Essen destapadas donde encontramos teorías no conspirativas sino aspirativas.

Nos vamos a centrar en una teoría la cual dice que “Chespirito es una apología a la droga”. Particular serie mexicana que tuvo su auge en la década del 70 y no ha perdido nunca su vigencia.


Comencemos con La vecindad del Chavo, el equetch más famoso de la saga en donde una serie de “vecinos” viven en aparente paz pero con delirios propios de personas con problemas cerebrales o peor aún, problemas con sustancias prohibidas. ¿Apología? Veamos:

Quico: Con evidente retraso mental este niño mascando coca todo el tiempo, delirios de grandeza y con una autoestima sobrenatural hace pensar que esos cachetes guardan algo que lo hace actuar de una manera totalmente ANORMAL y desquiciada.

Chilindrina: Algo que caracteriza a este personaje es el llanto desconsolado, propio de personas que experimentaron el éxtasis y están probando el amargo sabor del llamado “BAJON”.

El Chavo: ¿Bajón dijimos? ¿Quién puede explicar el hambre voraz de un niño de 8 años?, “Tengo más hambre que El Chavo” dice la voz popular. Lo cierto es que este chico tiene gran corazón pero la marihuana o el paco (vaya uno a saber qué sustancia) han hecho de su persona un ser digno de pena.

Godines: “Los ojos ciegos bien abiertos” dice el Indio Solari en su himno Jijiji. Tono de voz crispado, siempre al borde del colapso y esos ojos desorbitados lo dicen todo.

Doña Florinda: Mujer golpeadora y violenta, hace pasar al profesor Jirafales pero nunca le da un beso. ¿Hace falta explicar que las visitas no son con tinte amoroso? ¿Qué lleva Jirafales en esos ramos de flores que a 1 km se nota que son de plástico? Para reflexionar.

Don Ramón: Su nombre lo dice todo, es el que mejor nos cae, obviamente. Diversos homenajes con su cara en las remeras de Jim Morrison o de los Ramones. No trabaja, siempre huyendo, siempre con ataques paranóicos de su dealer, el Señor Barriga.

Señor Barriga: ¿Alguien puede creer que este señor va todos los días a cobrar la RENTA? . En ese maletín lleva sustancias que enloquecen a todos y lógicamente quiere que las deudas sean saldadas.

Jaimito el Cartero: Si de dealers hablamos Jaimito trae de la buena. Su morral es ese oscuro objeto de deseo de la vecindad.



Otros Personajes de la saga:

Chapulín Colorado: Una de los grandes efectos de la heroína es convertirse en un superhéroe. La pastilla de chiquitolina, su evidente dislexia para repetir frases, su realidad totalmente cambiada. Pena por él.

Los Loquitos: “Tú sabes que la gente anda diciendo que tú y yo estamos locos?” qué más podemos agregar...

Los Caquitos: Botija, Chómpiras y Chimoltrufia toda una organización delictiva cantante y sonante.

Doctor Chapatín: En su bolsita de papel llevaba esa sustancia que tan loco lo tenía. De eso no tengan la menor duda.

Garroteras, chiripiorcas, y demás ataques al sistema nervioso decoran las escenas con las que nos criamos y aún siguen rellenando espacios de programación en toda Latinoamérica.



Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

@Piojor

martes, 13 de septiembre de 2011

El día del programador

Hoy se festeja en todo el mundo el día del programador.

“Este particular día fue propuesto por el ruso Valentin Balt, un empleado de la compañía de diseño web Parallel Technologies. En 2002 intentó recoger firmas para presentar una petición formal al gobierno ruso para que se reconociese el día oficial de los programadores”

El 24 de julio de 2009, el Ministro de Comunicaciones de Rusia redactó un borrador de ley para crear la nueva festividad, el Día del Programador.” (1) Fuente Wikipedia

Hoy Martes 13 se eligió por ser el día Nº 256 del año, para los que no lo saben es un número muy característico dentro de la computación y la electrónica y puede representarse con 8 bits y es la mayor potencia de 2 menor a 365.


Si el año es bisiesto, naturalmente se festeja el 12 de septiembre.

¿Freak? Si, ¿raro? También, pero hay algo que nos llama mucho la atención y es que Google no haya hecho sus particulares “homenajes” a este día, el día de ellos mismos como programadores que son con una mínima mención, o los llamados doodles que tanto gustan al público geek, freak, nerd, indie, cool o como fuere.


Que Estados Unidos no mire mas allá de sus narices es cierto y que a dos días de los 10 años de el atentado (?) de las torres gemelas no hagan mención a su propio día es totalmente coherente con su particular cosmovisión de la realidad.

Hacen homenajes al inventor de el pelapapas, al creador del pochoclo y al creativo que se le ocurrió que en dos ruedas podemos transportarnos y de cuanta estupidez se recuerde en el mundo, en su mundo. Pero su propio día se les pasó por alto, y bueno, andarán ocupados en ver qué más copiarle a Facebook en su nueva red social.

En nuestro día queremos mandar un gran abrazo a todos los que hacen que este mundo digital funcione e invitamos a todos a hacer sus búsquedas en Altavista

¡¡¡ Felíz día Programadores!!!

@piojor

jueves, 1 de septiembre de 2011

El pañuelo

En estos días trágicos en donde nos han arañado el alma y el corazón a todos los argentinos es importante rescatar nuestro espíritu solidario, que aunque algunos traten de buscar causas políticas, nosotros preferimos destacar la esencia, eso que nos hace tan argentinos.

Hay una historia basada en un hecho real y que quizás con los años se transforme en leyenda que cuenta sobre una chica de quince años en algún lugar de nuestra querida Argentina cuyo nombre vamos a decir que es María.

María en sus jóvenes quince años recibió un día una noticia que en su cabecita adolescente seguramente no supo ni pudo entender. Un cáncer terminal modificaría su vida de un día para el otro, ya nada iba a ser igual.

El médico habló con su mamá y su papá les explicó lo duro que iba ser el tratamiento, ellos como tantos padres se vieron en la obligación de aceptar la realidad como una espada fría que los atravesaba al medio, pero les daba fuerza para encarar lo que se venía de la mejor manera y luchar contra un monstruo invisible y un final incierto.

Luego del tratamiento, María tuvo que luchar contra el espejo también, una chica de quince años quizás no entienda en términos científicos contra qué tenía que pelear, pero sí tuvo que enfrentarse a que cada día iba a perder cabello y tenía que soportar las miradas de sus compañeros en el colegio con todo lo que eso significa para una nena de su edad. Las preguntas, ¿Las crueles burlas quizás? No sabía, era algo que también la aterraba.

Hasta que el día de volver al colegio llegó. Ella decidió llegar un poco más tarde de lo acostumbrado, para que no la viera todo el colegio entrar.

Manos transpiradas, con mil cosas sonando en su cabeza y con un delicado pañuelo que la cubría, le dio un beso a su mamá y se bajó del auto rumbo al imponente portón de entrada del instituto.
Ellos estaban en clase cuando María, tímidamente, abrió la puerta del aula. Perpleja del asombro no podía creer lo que estaba viendo, rompió en llanto mientras contemplaba a sus treinta y seis compañeritos, rebeldes, adolescentes, de la mano esperándola, todos rapados y sin ningún pañuelo en la cabeza.

@piojor

martes, 26 de julio de 2011

No entiendo Twitter

Escuchamos esto a diario, para ellos, esta guía interactiva, para estar en "la crema" sólo tienen que reemplazar plim-plim-plim por algo que se les ocurra:


  1. Necesito un plim-plim-plim es para un amigo.
  2. Para mi próximo truco voy a necesitar un plim-plim-plim y una plim-plim
  3. La vida es eso que plim-plim-plim mientras plimplineas
  4. Se juntaron plim-plim-plim y las ganas de plim-plim
  5. En una fiesta mostré mi plim-plim a todos y me plimplinié encima #holachicos
  6. Plim-plim-plim es el nuevo plim-plim-plim
  7. Plim-plim-plim son los padres
  8. Me gusta cuando plim-plim-plim porque estás como plim-plim-plim
  9. Puedo plimplinear los plimplines mas plimplines esta noche
  10. Plimplines de mierda!! #HolaInadi
  11. Keyword: plim-plim-plim
  12. plim-plim-plim. Hazte fan
  13. Hay que dejar de plimplinear por dos años
  14. Tengo plimplina, please RT
  15. plim-plim-plim pli pip pil pip pli piiiii iiiii #droga

martes, 5 de julio de 2011

Hipólito mi hipopótamo


Tengo un hipopótamo que se llama Hipólito. Hipotequé mi casa para alimentarlo. Su comida preferida son los hipocampos. Pero Hipólito tiene un problema: Es hipocondríaco. Sufre de hipotermia, hipotiroidismo, y le dan ataques de hipo (hic! hic! hic!)

El otro día se hiperventiló, así que lo llevé al veterinario. El diagnóstico: Falla su hipotálamo. “Hay que operar, pero sale caro” Hipócrita!

Le dieron una hepatalgina y nos fuimos para casa. De pasada me jugué unos pesos en el hipódromo. Ico, ico el caballito!!!... Y perdí.

Ayer lloré ante la hipótesis de que Hipólito se vaya al cielo de los hipopótamos, pero decidí cumplirle su mayor sueño y llevarlo de vacaciones a Ipanema. ¡Hiperfeliz estaba!

Después llamaron de la veterinaria. Hay un tratamiento a base de Flor-ipondio. Le pregunté si iba a funcionar.
Me contestó: "Y...ponele, pero prefiero una noche con las Xipolitakis que no son ni mellizas ni griegas pero la HIPERTIRAN DISMO?"

@demuza

lunes, 4 de julio de 2011

¡¡¡1° Año!!!

  • 1 blog
  • 1 oficina en Palermo Hollywood
  • 5 escritores
  • 1 chica que limpia
  • 1 perro
  • 497 exclusivos amigos (y confidentes) de Facebook
  • 980 seguidores en Twitter (sumando a todos, claro)
  • 81 posts
  • 25.000 visitas
  • 1 milagro
Escritor de WA haciendo horas extras


El mito crece, nos odian, nos aman, 365 días de verdades y mentiras, de alegrías y misterios de una magia que se resiste a claudicar, ese milagro de ser bien argentinos, hasta los huesos.

Estrella de Wikiargentos en el estadio Único de La Plata, alentando a la Selección


Nuestro más profundo agradecimiento a todos los que nos acompañan de parte de quienes hacemos esto posible día a día:

@demuza
@_cronopia
@andy_vina
@misterecs
@piojor
@wikiargentos

miércoles, 29 de junio de 2011

La Depre

Argentina esta viviendo una de sus peores tragedias de los últimos 100 años. Hay 12 millones de personas que están tristes por el descenso de River y pareciera que la agonía seguirá por mucho tiempo más.

Ahora bien, Wikiargentos tiene un tercer ojo que todo lo mira y nos hemos percatado de un detalle, no menor, que en este post desarrollaremos.

Los hinchas de Boca están siendo demasiado benévolos con los hinchas de River.

Pero ¿por qué da esta situación? ¿qué es lo que hace que un fanático de Boca que gastaba a "los gallinas" porque perdieron una final del mundo contra Juventus de Italia ahora ni se anime a dirigirse hacia un golpeado plumífero en vías de suicidio?

La razón principal es que los hinchas de River han desarrollado sin darse cuenta un mecanismo de defensa perverso en el cual se victimizan al límite de la ridícula frase "Respeten el dolor". "Es la segunda mayor tristeza de mi vida" Dijo Passarella. Una locura.

Desmanes, roturas, saqueos, llantos, cualquier cosa con tal de tapar la verguenza deportiva que significa estar a la par de equipos como Atlanta, Merlo y Almirante Brown con el respeto que se merecen.

Entonces son ahora seres sensibles a los que no se los puede molestar porque están mal. Amenazan implícitamente con no dirigirte más la palabra, con golpearte o tratarte de un ser sin códigos que goza con la desgracia ajena.

Todos mecanismos de defensa.

Mi consejo a todos los hinchas del futbol argentino es NO TENGAN PIEDAD

O creen que cuando Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo estén peleando la promoción el Beto Alonso no estará revolcándose de la risa (abrazado a Passarella, ah no cierto...) colorado como testículo de ciclista de la alegría que tendrá?

NO MERCY

River Plate ha ganado mas que nadie en la Argentina y seguramente volverá algún día a vengarse de todos, mientras tanto no perdamos nuestro folclore.

Se los dice el equipo de Wikiargentos que de fútbol entiende poco, lo nuestro es el cricket pero que entiende que dolor, lo que se dice dolor es un familiar enfermo, dolor es ir preso, dolor es que te corten internet en la oficina.

Dolor es que venga un hijo de puta y te tome la coca que era para el fernet.

Abrazos y vivan la vida chicos, que tenemos una sola.