viernes, 30 de septiembre de 2011

Chespirito es una apología a la droga

Innumerables pruebas hemos recabado en Wikiargentos, con nuestro tercer ojo que todo lo ve dimos el puntapié para una serie de ollas Essen destapadas donde encontramos teorías no conspirativas sino aspirativas.

Nos vamos a centrar en una teoría la cual dice que “Chespirito es una apología a la droga”. Particular serie mexicana que tuvo su auge en la década del 70 y no ha perdido nunca su vigencia.


Comencemos con La vecindad del Chavo, el equetch más famoso de la saga en donde una serie de “vecinos” viven en aparente paz pero con delirios propios de personas con problemas cerebrales o peor aún, problemas con sustancias prohibidas. ¿Apología? Veamos:

Quico: Con evidente retraso mental este niño mascando coca todo el tiempo, delirios de grandeza y con una autoestima sobrenatural hace pensar que esos cachetes guardan algo que lo hace actuar de una manera totalmente ANORMAL y desquiciada.

Chilindrina: Algo que caracteriza a este personaje es el llanto desconsolado, propio de personas que experimentaron el éxtasis y están probando el amargo sabor del llamado “BAJON”.

El Chavo: ¿Bajón dijimos? ¿Quién puede explicar el hambre voraz de un niño de 8 años?, “Tengo más hambre que El Chavo” dice la voz popular. Lo cierto es que este chico tiene gran corazón pero la marihuana o el paco (vaya uno a saber qué sustancia) han hecho de su persona un ser digno de pena.

Godines: “Los ojos ciegos bien abiertos” dice el Indio Solari en su himno Jijiji. Tono de voz crispado, siempre al borde del colapso y esos ojos desorbitados lo dicen todo.

Doña Florinda: Mujer golpeadora y violenta, hace pasar al profesor Jirafales pero nunca le da un beso. ¿Hace falta explicar que las visitas no son con tinte amoroso? ¿Qué lleva Jirafales en esos ramos de flores que a 1 km se nota que son de plástico? Para reflexionar.

Don Ramón: Su nombre lo dice todo, es el que mejor nos cae, obviamente. Diversos homenajes con su cara en las remeras de Jim Morrison o de los Ramones. No trabaja, siempre huyendo, siempre con ataques paranóicos de su dealer, el Señor Barriga.

Señor Barriga: ¿Alguien puede creer que este señor va todos los días a cobrar la RENTA? . En ese maletín lleva sustancias que enloquecen a todos y lógicamente quiere que las deudas sean saldadas.

Jaimito el Cartero: Si de dealers hablamos Jaimito trae de la buena. Su morral es ese oscuro objeto de deseo de la vecindad.



Otros Personajes de la saga:

Chapulín Colorado: Una de los grandes efectos de la heroína es convertirse en un superhéroe. La pastilla de chiquitolina, su evidente dislexia para repetir frases, su realidad totalmente cambiada. Pena por él.

Los Loquitos: “Tú sabes que la gente anda diciendo que tú y yo estamos locos?” qué más podemos agregar...

Los Caquitos: Botija, Chómpiras y Chimoltrufia toda una organización delictiva cantante y sonante.

Doctor Chapatín: En su bolsita de papel llevaba esa sustancia que tan loco lo tenía. De eso no tengan la menor duda.

Garroteras, chiripiorcas, y demás ataques al sistema nervioso decoran las escenas con las que nos criamos y aún siguen rellenando espacios de programación en toda Latinoamérica.



Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

@Piojor

martes, 13 de septiembre de 2011

El día del programador

Hoy se festeja en todo el mundo el día del programador.

“Este particular día fue propuesto por el ruso Valentin Balt, un empleado de la compañía de diseño web Parallel Technologies. En 2002 intentó recoger firmas para presentar una petición formal al gobierno ruso para que se reconociese el día oficial de los programadores”

El 24 de julio de 2009, el Ministro de Comunicaciones de Rusia redactó un borrador de ley para crear la nueva festividad, el Día del Programador.” (1) Fuente Wikipedia

Hoy Martes 13 se eligió por ser el día Nº 256 del año, para los que no lo saben es un número muy característico dentro de la computación y la electrónica y puede representarse con 8 bits y es la mayor potencia de 2 menor a 365.


Si el año es bisiesto, naturalmente se festeja el 12 de septiembre.

¿Freak? Si, ¿raro? También, pero hay algo que nos llama mucho la atención y es que Google no haya hecho sus particulares “homenajes” a este día, el día de ellos mismos como programadores que son con una mínima mención, o los llamados doodles que tanto gustan al público geek, freak, nerd, indie, cool o como fuere.


Que Estados Unidos no mire mas allá de sus narices es cierto y que a dos días de los 10 años de el atentado (?) de las torres gemelas no hagan mención a su propio día es totalmente coherente con su particular cosmovisión de la realidad.

Hacen homenajes al inventor de el pelapapas, al creador del pochoclo y al creativo que se le ocurrió que en dos ruedas podemos transportarnos y de cuanta estupidez se recuerde en el mundo, en su mundo. Pero su propio día se les pasó por alto, y bueno, andarán ocupados en ver qué más copiarle a Facebook en su nueva red social.

En nuestro día queremos mandar un gran abrazo a todos los que hacen que este mundo digital funcione e invitamos a todos a hacer sus búsquedas en Altavista

¡¡¡ Felíz día Programadores!!!

@piojor

jueves, 1 de septiembre de 2011

El pañuelo

En estos días trágicos en donde nos han arañado el alma y el corazón a todos los argentinos es importante rescatar nuestro espíritu solidario, que aunque algunos traten de buscar causas políticas, nosotros preferimos destacar la esencia, eso que nos hace tan argentinos.

Hay una historia basada en un hecho real y que quizás con los años se transforme en leyenda que cuenta sobre una chica de quince años en algún lugar de nuestra querida Argentina cuyo nombre vamos a decir que es María.

María en sus jóvenes quince años recibió un día una noticia que en su cabecita adolescente seguramente no supo ni pudo entender. Un cáncer terminal modificaría su vida de un día para el otro, ya nada iba a ser igual.

El médico habló con su mamá y su papá les explicó lo duro que iba ser el tratamiento, ellos como tantos padres se vieron en la obligación de aceptar la realidad como una espada fría que los atravesaba al medio, pero les daba fuerza para encarar lo que se venía de la mejor manera y luchar contra un monstruo invisible y un final incierto.

Luego del tratamiento, María tuvo que luchar contra el espejo también, una chica de quince años quizás no entienda en términos científicos contra qué tenía que pelear, pero sí tuvo que enfrentarse a que cada día iba a perder cabello y tenía que soportar las miradas de sus compañeros en el colegio con todo lo que eso significa para una nena de su edad. Las preguntas, ¿Las crueles burlas quizás? No sabía, era algo que también la aterraba.

Hasta que el día de volver al colegio llegó. Ella decidió llegar un poco más tarde de lo acostumbrado, para que no la viera todo el colegio entrar.

Manos transpiradas, con mil cosas sonando en su cabeza y con un delicado pañuelo que la cubría, le dio un beso a su mamá y se bajó del auto rumbo al imponente portón de entrada del instituto.
Ellos estaban en clase cuando María, tímidamente, abrió la puerta del aula. Perpleja del asombro no podía creer lo que estaba viendo, rompió en llanto mientras contemplaba a sus treinta y seis compañeritos, rebeldes, adolescentes, de la mano esperándola, todos rapados y sin ningún pañuelo en la cabeza.

@piojor