lunes, 28 de diciembre de 2015

Y el pescado sin vender

Nacer, Crecer, Reproducirse, Morir. Introducción, Nudo, Desenlace… Entrada, Plato Principal, Postre, Fin de Fiesta. El universo tiene esta manera cíclica de sucederse, una y otra vez. El año calendario no escapa a esta fórmula, y creemos necesario allanarte el 2016, para que no te sorprenda desnudo y desprevenido a las 4:00 am. en un bar de mala muerte (ehhh… se me mezclaron las anécdotas). 

Enero
Nada que empiece con una resaca del infierno, puede terminar bien. No obstante, sé que cada uno de ustedes debe descubrirlo por sí mismo; estas líneas son solo una guía espiritual (no confundir con las otras líneas) Dicho esto, prosigamos. El primer mes del año suele parecerse al sentimiento del enamoramiento cuando conocés a “esa personita especial” (diría Lita de Lázzari), sólo que el flechazo es con nuestros propios proyectos e ideas locas de autorrealización. Es en este mes cuándo agarrás viento en la camiseta y soñás despierto con ese emprendimiento novedoso que no puede fallar (si tenés 20 años, es un hostel/bar en la playa, si tenés 30 un resto o emprendimiento de ventas por internet, si tenés 40… no sé, soy joven). 

Imaginás con ojos brillantes el momento en el que le digas a tu jefe: “Chau JuanCar, te que garúe finito, el tupper que con mal olor en la heladera era mío”. Si en cambio, estás loco de contento con tu trabajo (astronauta, médico devoto, fotógrafo de Playboy, hippie con OSDE, quemás marihuana incautada) las metas autoimpuestas pasan más por las mejoras a la calidad de vida. En esa categoría podemos incluir: dejar de fumar, comer sano, empezar actividad física, dejar el alcohol. (Aunque esta última es probable que tenga que ver con los 5 días que necesitaste para recuperarte de las fiestas; después se te pasa y volvés, en un solo llanto, corriendo a abrazar al fernet… “No volvamos a pelear, tontito”). 

Febrero 
Seguís con el mismo espíritu carpe diem de enero, sólo que te distrae un poco el tema de las vacaciones. Mucha foto en Facebook de piernas con pies adentro de la pileta, o regias selfies grupales de gente de propaganda de celular. Introspección, mi vida es una mierda, mis amigos no tienen esos abdominales, cómo hace esta turra para no tener un gramo de celulitis, de dónde sacó la guita este hachedepé para irse a Miami. Traspié. Un tropezón no es caída, llega el día en que te vas vos a Chapadmalal con tus abuelos. 

Marzo 
Viendo tus fotos en la playa, te das cuenta de que la dieta no surtió el efecto deseado, y comenzás a sospechar que tenés duendes en la heladera rociando con grasas trans todos tus productos light. Después de revisar las cámaras con visión nocturna que instalaste, caés en la cuenta de que el problema es otro. Quizás tenés una rarísima enfermedad hormonal, que hace que te engorden las ensaladas… Es eso o los combos agrandados que te clavaste en la costa. Nunca lo sabremos. Estos temores te alejan un poco de los planes de soberanía laboral. Retrocede 2 casilleros. 

Abril
Te hiperventilás cuando te das cuenta de que ya casi pasó un tercio del año, y lo único que hiciste por tus proyectos es escribir un MASTERPLAN en una servilleta manchada con helado de crema del cielo. 
Tiene 3 pasos: 
1) Sacar un préstamo 
2) Pintar una pared del restobarhostel de aguamarina 
3) Éxito

 Decidís que necesitas pulirlo un poco más. 

Mayo 
Crisis. Si todavía vas a la facultad, la querés abandonar. Si tenés hijos, los querés abandonar. Si tenés hambre, querés zambullirte en una pileta de hamburguesas completas y terminar con esta farsa. Pero el universo es sabio, y en una noche de Netflix te recomienda el documental de Mark Zuckerberg. Renovás energías, y decidís pasar a un cuaderno los conceptos de la servilleta de heladería. 

Junio/Julio/Agosto 
Winter is coming. La solución sería hibernar hasta nuevo aviso, pero los genios de la historia de la Humanidad no la pensaron bien. Te angustiás al experimentar falta de deseo de tomar cerveza y, en venganza, decidís estornudarle encima a los del colectivo. (nota mental: creo que entendí el punto del psicólogo, cuando me dijo que debía dejar de culpar a los demás por mis desgracias. Mmmm… Le enviaré una nota de disculpas y un florero nuevo) 

Septiembre 
¿A quién no le cae bien la primavera? (a los alérgicos) Hasta puedo imaginarme a Hitler oliendo un jazmín mientras trata de electrocutar un cachorrito (subenestrujen). Pululan buenas vibras, aires de cambio y polen, todo renace, florece, la gente sonríe, hay solcito, vuelven los after office. Momento Kodak. Tu humor se acopla a ello y te pones las pilas con tus iniciativas en pausa. 

Octubre
Es todo risas hasta que a tu pareja: 

a) Si tenés esposa: se le ocurre redecorar toda la casa: “Gordo, ¿Qué te parece pintar una pared de color obispo?” Vos, discapacitado cromático, flasheás mural al óleo del Papa Francisco en sus comienzos. “¿Qué onda esssssta, con el delirio místico?” Comenzás a odiarla en secreto. 

 b) Si tenés marido: “Gorda, se me ocurrió construir una parrilla en el fondo, pero de 2 metros de largo así puedo hacer asado con todos los pibes de fútbol” Vos, horrorizada por tanto huevo junto en tu casa, apelás a las finanzas, pero él, que siempre tiene la solución, contesta: “Olvidate, no gastamos un mango. Tarjeteamos materiales y la construyo yo, si es una boludez…. Los gastos domésticos te tienen prisionero/a. Proyecto “Fuck the system” se pospone. 

Tu sueño hecho añicos



Noviembre 
En un fútil intento de recuperar el tiempo perdido, te anotás en el gimnasio y hacés la dieta del Dr. Cha Mu Shong. Querés hacer todo rápido, igual que en los últimos 5 minutos de los exámenes de la facultad… Resultado: Terminás deshidratado y con lumbalgia el resto del mes. Desde la cama de la guardia, mirás ideas en internet para tu superproyecto. Te bajoneás al darte cuenta de que alguien ya desarrolló tu idea pero con mucha más onda. Subsiguientemente, te clavás medio kilo de helado y lo ponés en la lista de archienemigos. 

Genio



Diciembre 
El mes del Infierno. Reuniones de “despedida de año” sin fin, con gente que no ves desde la despedida del año anterior. Tu madre con la camisa manchada de vittel toné. Calor nivel Mejillas sudadas. Alcohol y comida en límites que rayan la insalubridad. Navidad, que dónde lo pasamos, que quién trae la ensalada rusa, que quién es el rata de mi amigo invisible, “Felisa me muero”… y símiles. La frutilla del postre del horror: El ya trillado balance. (Ni te gastes en hacer la cuenta, así a ojo nomás, ya quedaste en rojo) Soldado que huye sirve para otra batalla, admitís la derrota y brindas, silbando bajito pero con todas las esperanzas de pegarla el año que viene. 

 PD: No lo olviden:

Y vos perdiendo el tiempo leyendo acá

@Demuza

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